Reportaje: #309
Palenque es una
ciudad maya, ubicada en un lugar en la selva del sur de México. Hoy se llama este estado mexicano,” Chiapas.”
Los mayas eran un
pueblo fuerte y dominante en esta zona, todavía en su gloria cuando vinieron
los españoles y los misioneros de la iglesia católica en la conquista de este
pueblo, de este continente entero.
Pero ese no es el
tema de mi reportaje de hoy. De los mayas se escribió mucho, y más todavía está
por llegar.
La mágica fecha del año 2012 se está acercando. Pero de eso hablemos en otro momento.
De las pirámides de los mayas ya sabemos desde hace tiempo atrás. Pero una ciudad llamada Palenque se hizo conocida en el mundo entero.
Fuente: Nacional GeographicPalenque y la tapa de su sarcófago.
Mi amigo, Don Erich von Däniken,además de tener todos, pero todos sus libros en mi biblioteca, algunos de ellos personalmente firmados con su firma y deseos, hizo eco de esta tapa tallada con figuras, que fue encontrada debajo de la “Pirámide de los Inscritos”. Desde la publicación de sus libros, cada uno interpreta de manera diferente la imagen grabada o tallada en piedra en esta tapa de un sarcófago, supuestamente del rey o dios, Pacal.
Esta figura sentada ahí es un misterio, todavía no resuelto. Pero más por la ignorancia de la ciencia establecida que por el interés de la gente.
En toda la
historia de la humanidad, fuimos entrenados para creer lo que nos dicen. Más
todavía si está escrito en un libro sagrado; ahí, más aún, hay que creerlo. La
palabra escrita no miente.
Si no hay
evolución en el hombre, como dicen los creyentes de la pura creación sin
evolución, ahí está la evidencia de que sí, la verdad en las escrituras,
evolucionó. De interpretación en interpretación, evoluciona una letra, una
palabra, una historia y la verdad en general. Nada cambió tan drásticamente
como una historia escrita, copiada e interpretada una y otra vez. Peor aún son
las traducciones. Estas dependen de que alguien entienda por lo menos dos
idiomas y comprenda algo del sentido del escrito. Bien, vamos a volver a esta
figura. También yo trato de interpretar algo tallado hace mucho tiempo atrás.
Pero voy a dar una idea, nada más, sin misionar a nadie.
Tuve que
trabajar, en mi trabajo como agrónomo, con muchas maquinarias pesadas. Me suena
familiar cualquier herramienta y cualquier repuesto, como palancas,
rodamientos, arandelas, remaches, tornillos, tuercas y transmisiones de fuerza
en varias formas: sea directa con ejes de cardán, con cadenas o en forma
hidráulica. Esta se usa para el movimiento de grúas, de palas, de excavadoras,
para la dirección y para el freno. En cada tractor se encuentran pequeñas
palancas para la parte hidráulica, para la aceleración constante o para el
ajuste fino de revoluciones de alguna polea.
No hablo de
joysticks como los tienen los aviones modernos o los coches para el cambio. Un
pequeño toque y el cambio se realiza automáticamente, o la velocidad se
mantiene estable. ¿Por qué hablo tanto de tecnología cuando hablamos recién de
Pacal y la tapa de su sarcófago?
Porque el dibujo
no tiene nada de bruto de un indígena perdido en la jungla.
Porque los
conocimientos de astronomía que tenían los mayas no tienen nada de bruto de un
indígena perdido en la jungla.
Porque llevar
piedras grandes, pesadas, desde un lugar abajo, cruzando ríos y alzándolas a
una montaña para colocarlas firmemente en una obra que aguanta miles de años,
no tiene nada de bruto de un indígena perdido en la jungla.
Porque los
conocimientos para hacer obras de arte fenomenales y tridimensionales, sin
herramientas reconocidas, son trabajo de un pueblo avanzado.
Me atrevo a
decir: más avanzado que nosotros.
Si creemos a pie
de letra todo lo que nos dicen, habrían sido guerreros brutos. Nada que ver con
manos finas y una mente brillante.
Mirando el
dibujo, veo todo lo contrario.
La cara de este
señor es fina, lógicamente con las características de esta raza. La nariz, la
forma de la cabeza y los ojos son únicos de la raza de los mayas.
Pero aquí no
calificamos una u otra raza, aunque lo visto y dicho hasta ahora es más un
elogio. Yo sigo con mi descripción de esta figura, y poco a poco vamos a ver
más.
Fíjense en sus
ojos. Este individuo está tan concentrado en su trabajo, sea volar un objeto
volador o lo que sea, o manipular una máquina terrestre para el transporte o el
movimiento de algo.
Todos sus
sentidos están tan alerta y observando todo a la vez. Es un operador de alguna
máquina o vehículo terrestre o aéreo.
Un hombre
necesita mucha experiencia para manipular automáticamente con una mano un
sensor o un instrumento, sea un acelerador, un freno, una grúa o un joystick, y
con la otra mano realizar otro movimiento.
Hasta los pies
tienen una palanca para apretar de vez en cuando.
Miren con qué
suavidad, y solo con la punta de los dedos de su mano derecha, toca la punta de
un caño, que seguramente tiene una ruedita o algo para girar con cuidado, para
un ajuste exacto.
Nada que ver con
el trabajo pesado y el agarre bruto de una herramienta pesada. Se trata del uso
de la mano en un movimiento muy sensible. En conjunto con su mirada fija,
observando seguramente cómo reacciona el vehículo al ajuste, se ve claramente
que maneja alguna clase de equipo tecnológico.
El hombre del
dibujo, a su vez, fue observado por un artista extraordinariamente capacitado,
que por su parte hizo en piedra una instantánea, como con un aparato
fotográfico.
No hay lugar para
interpretar algo más o quitarle importancia. Si algo no miente, es la piedra y
el artista que escribió o talló lo visto.
Aquí tenemos la palanca de Palenque.
Este es un simple dosificador de algo que tiene que ser regulado. Puede ser la energía para la máquina o una parte de ella. También puede ser un dosificador con marcas de medidas preestablecidas de un fluido o un líquido, con una válvula al lado izquierdo.
Volvemos al
operador. Sus ojos no dejan de mirar fijamente hacia un punto imaginado delante
de él. Eso puede ser un monitor o por la ventana, no sabemos.
¿Qué más puedo
observar? Yo veo que se trata de alguna mecánica, no hay la mínima duda. Pero
lo que más me sorprende es el artista que hizo esta y, seguro, muchas otras
obras en piedra.
Como dije al
principio, las escrituras evolucionaron. No la letra, sino el sentido escrito,
pero no a favor de la verdad. Las copias de algo escrito pierden valor, y la
verdad degenera a niveles de historietas.
Algo escrito,
grabado o una escultura en piedra no evoluciona. Jamás. La erosión solo puede
borrar algo, pero jamás reemplazar algo nuevo en el lugar del origen. Relieves
y esculturas son la verdadera escritura y la única forma de transferir datos y
hechos a una futura generación.
Entonces, tenemos
aquí evidencias de algo que se veía de verdad. El escultor no va a perder
tiempo con dibujos de fantasía. Lo observado se manifiesta en un dibujo en
piedra. Me sorprenden los detalles que se pueden reconocer: las uñas en los
dedos de la mano, en los dedos del pie. Todo dibujado tridimensionalmente. Aquí
se quiere describir algo. Aquí se quiere mostrar y guardar algo para
generaciones lejanas en el futuro.
Se logró esta
meta. Pero nosotros, tan sobrecargados con los dibujos animados de Hollywood,
pensamos que todas las civilizaciones perdieron tiempo con tales historietas, y
por eso pensamos primero en dibujos fantasiosos, en vez de ver algo histórico y
real. Es algo ridículo.
Sigo un poco con
la descripción del dibujo. Algo interesante de observar: hablo del hombre en
ropas únicas, en el estilo de su época. Elegante y solo lo necesario. Nada de
protección, solo algunos detalles de fashion, de moda.
Un personal o un
operador de la época, y una tecnología utilizada para algo no del todo claro.
Aunque los dioses vinieron de las estrellas, no creo que este hombre maya, en
su ropa o traje de fiesta o de trabajo, represente un piloto de algún avión o
nave avanzada.
No es que no se
pueda aprender el manejo con una enseñanza, pero los aviones, los objetos
voladores, son simplemente más avanzados y necesitan más protección por parte
del piloto, más estudios y entrenamiento.
Nadie vuela hacia
las estrellas en shorts. En el caso de que un objeto volador tenga tantas
comodidades para viajar con poca ropa de protección, tendrá mayor tecnología
para dar esa comodidad, y eso obliga a tener pilotos de una categoría superior.
Simplemente por
eso no creo que se maneje ahí un avión o algo por el estilo.
Más bien me
parece que es un vehículo terrestre, utilizando una tecnología a la altura de
nuestros tractores o un poco más avanzada, pero no tanto como para que no
podamos entender su funcionamiento. El hecho de que haya tecnología ya es una
sensación, y para mucha gente no creíble. Pero el diseño no miente. No como la
tinta negra en los diarios, revistas o diarios sensacionalistas.
No como algunas
empresas de medios de transmisión de noticias vía satélite o cable, que
muestran la explosión de una bomba nuclear y hablan de un incendio.
Para mí es una
evidencia indiscutible de que hubo una máquina que se movía, que se manejaba
sentado sobre o dentro de ella.
Tan eficiente y
tan simple que un aprendiz de esta Tierra pudo manejarla. La máquina
desapareció con los dioses en el interior de una nave, seguramente más avanzada
y piloteada por verdaderos pilotos. El arte en sí mostrado refleja una cultura
superior a lo imaginado, y el diseño en sí habla en un idioma contundente de
algún objeto tecnológico. De eso no hay duda.
La palanca que
muestro ahí es un detalle interesante y me indica que se trata de una
tecnología a nuestra altura o un poco más avanzada en algunos detalles, como
puede ser la energía utilizada.
Saludos Josef Bauer
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el video:la palanca de palenque
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